La comercialización y distribución de un antiparasitario (garrapaticidas, mosquicidas, piojicidas, antihelmínticos, etc.) es un proceso bastante más complejo de lo que parece. Ya se ha indicado en otro artículo en este sitio (enlace) que el fabricante puede ser o no el propietario del permiso de comercialización, y que dicho propietario puede delegar la comercialización en terceros o compartirla con ellos. Estos terceros pueden comercializar el mismo producto bajo marcas comerciales diferentes para cada uno.

A veces no sólo cambia la marca y la etiqueta, sino también el envase, aunque el producto sea el mismo. Y todo esto dentro del mismo país. En países vecinos, exactamente el mismo producto puede ser comercializado por empresas diferentes bajo marcas comerciales diferentes, aunque no es lo ordinario.

Las especialidades de los laboratorios internacionales suelen tener de ordinario la misma marca en todos los países y su origen suele ser el mismo para una región. Es bastante común que esos laboratorios tengan unas pocas plantas de formulación en todo el mundo para el mismo producto. Cada planta fabrica para una región cercana (p.ej. Brasil para América Latina, India para Asia, Irlanda para Europa, etc.).

Pero ocurre muy a menudo que a un laboratorio multinacional no le interese, por motivos económicos o políticos, estar directamente presente en un país, y entonces ofrece sus productos en licencia a otro laboratorio, multinacional o local, casi siempre en exclusiva, pero otras veces de modo no exclusivo y son varios los que comparten la licencia. Estos últimos pueden comercializar los productos con las mismas o con otras marcas, y pueden ser o no los propietarios del registro, aunque sea otro el fabricante.

Otras veces, a la multinacional que fabrica el producto no le interesa ni siquiera comercializar el producto en un país concreto, ni por ella misma, ni dándolo en licencia: porque el mercado es muy pequeño, porque ese país tiene unas exigencias excesivas para el registro, etc. Se da así la situación de que algunos productos se comercializan en un país, pero no en el país vecino.


ImageMarcas comerciales de antiparasitarios

Las marcas comerciales no tienen en sí ninguna relación con el contenido del producto, aunque alguna vez puedan sugerir alguna propiedad importante del mismo.

Las marcas comerciales también han de registrarse para proteger su uso, pero su registro no exige presentar ninguna documentación técnica sobre el producto, se trata simplemente de reservar el empleo de un vocablo para un uso o producto determinado.

Lo habitual es que un mismo producto de un laboratorio internacional lleve la misma marca comercial en todo el mundo. Pero siempre hay excepciones: p.ej. porque una marca «suena mal» en la lengua de un país, pero también porque esa marca ya está registrada por alguien en un país determinado. Es notorio que hay algunos países –que no mencionaré...– en los que está extendida la práctica de registrar marcas comerciales de productos internacionales antes de que lo hagan los fabricantes de dichos productos, para luego intentar revendérselas a alto precio a los fabricantes de dichos productos que no los registraron a tiempo. Si el fabricante no quiere pagar ese precio sólo por el derecho de usar la marca, deberá comercializar su producto bajo otro nombre, lo cual siempre complica la comercialización del producto, pues hay que adaptar para ese país toda la publicidad, la folletería, las etiquetas, etc.

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