29 | 07 | 2014
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RESIDUOS en LECHE, HUEVOS Y LANA de antiparasitarios (garrapaticidas, mosquicidas, antihelmínticos, etc.)

En la leche no se tolera la presencia de residuos de parasiticidas

Residuos de antiparasitarios en leche y huevos

Desde el punto de vista de la seguridad, los residuos de antiparasitarios en leche y huevos constituyen un caso particular. Y es que en muchos países se sigue el criterio que ni en leche (lógicamente tampoco en sus derivados como queso, mantequilla, yogur, etc.) ni en huevos debe haber ningún residuo: rige la «tolerancia cero», apoyada en la opinión pública que así lo desea, pues se trata de productos especialmente empleados en la alimentación infantil, y en el hecho que los bebés y los niños están más amenazados por dichos posibles residuos que los adultos. Y en principio está bien así.

La consecuencia es que muchos laboratorios renuncian directamente a registrar sus productos antiparasitarios para el uso en vacas u ovejas lecheras en producción, o para ponedoras. Pues muy a menudo sería necesario desarrollar formulaciones específicas para estos mercados lo que resultaría difícil y costoso, ya que la posible cifra de negocios de un antiparasitario en estos mercados es sustancialmente menor que en el mercado del ganado de engorde. Y hoy en día es así, que numerosos parasiticidas no están registrados pare el uso en ganado lechero o ponedoras: p.ej. muchos antihelmínticos, garrapaticidas y mosquicidas; todos los endectocidas menos la eprinomectina; el fluazurón, el fipronil, etc.

Lamentablemente, esto tiene como efecto secundario que el uso ilegal de dichos productos en el ganado lechero o en ponedoras no sea raro. Esto ocurre menos en explotaciones industriales que abastecen a grandes ciudades y a la industria de la alimentación, sometidas a controles sanitarios más rigurosos, que en propiedades pequeñas o de doble propósito en zonas rurales menos desarrolladas. Es evidente que se trata de algo ilegal, de un abuso. Y es difícil estimar los riesgos para la salud que pueden seguirse del consumo de leche o productos lácteos contaminados con residuos de parasiticidas. Como ya se ha indicado en el artículo sobre Riesgos de los parasiticidas para seres humanos (enlace), esto puede ser seriamente problemático si se trata de madres con niños de pecho que están consumiendo diariamente productos contaminados, por ejemplo porque viven en una propiedad que destina parte de la leche al autoconsumo y en la que se da tal uso indebido.


Residuos de antiparasitarios en la lana

La lana de las ovejas puede acumular grandes cantidades de parasiticidas. Fotografía tomada de www.jsba.org.

Los residuos de parasiticidas en la lana de ovinos no constituyen un problema de magnitud similar al de los residuos en carne o leche, pero no están exentos de aspectos legales y comerciales de importancia creciente en los países productores de lana.

La lana de ovejas y otros lanares puede acumular cantidades notables de antiparasitarios, sobre todo de los que se emplean para baños de inmersión o aspersión o en forma de pour-ons listos para el uso. La razón se debe a que la lana bruta contiene mucha grasa, y muchos parasiticidas son especialmente solubles en las grasas

Ya se ha comentado el problema de los esquiladores profesionales de ovejas y su excesivo contacto con parasiticidas acumulados en la grasa de la lana ovina en el artículo en este sitio sobre Riesgos de los parasiticidas para los seres humanos (enlace). Hay otro aspecto ecológico y comercial relacionado con los residuos de la lana, que es el de las plantas de procesamiento industrial de la lana. En estas plantas, frecuentemente situadas al borde de un río, la lana bruta se somete a procesos de limpieza y refinamiento, de los que surgen desechos líquidos que pueden contener cantidades considerables de parasiticidas que seguidamente contaminan considerablemente el río. Además, muchas de las grasas asociadas a la lana se extraen para otros usos industriales, p.ej. la lanolina, que se emplea en pomadas, ungüentos y otros productos farmacéuticos o cosméticos en los que no se desea que haya residuos de antiparasitarios. Para evitarlo han de extraerse dichos residuos. En estos procesos de extracción pueden acumularse cantidades considerables de antiparasitarios cuya eliminación puede constituir un problema medioambiental.

Ocurre que muchas de esas plantas están en Europa, donde se ven sometidas a reglamentaciones medioambientales cada vez más estrictas. Estos problemas han llevado a que en los grandes países productores de lana (Australia, Nueva Zelanda, etc.) se estén introduciendo «tiempos de espera para la esquila», de modo similar a lo que ocurre con los «tiempos de espera para la exportación» de carnes. Porque lana "limpia", es decir, con menos residuos, obtiene mejores precios que la lana "sucia", y porque interesa a un país que se le considere globalmente como productor de lana limpia.

Otro aspecto relacionado con los residuos de parasiticidas en la lana es el del creciente interés por fibras «ecológicas» (es decir, lana o algodón sin ningún tipo de residuos) en la manufactura de tejidos para la producción de ropa. Aquí no se trata fundamentalmente de problemas sanitarios, legales o políticos, sino del precio sustancialmente mejor que los productores pueden esperar obtener por productos «ecológicos» del todo libres de residuos de parasiticidas. Los productores de tales fibras preferirán emplear antiparasitarios que no dejen ningún tipo de residuos en la lana en el momento de la esquila.

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