30 | 07 | 2014
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TOXOCARA CATI, gusano intestinal de los GATOS: biología, prevención y control. Toxocara mystax

Hospedadores, distribución geográfica y prevalencia de Toxocara cati

Ejemplares adultos de Toxocara cati. Imagen tomada de Wikipedia CommonsToxocara cati (sinónimo de Toxocara mystax) es un helminto nematodo gastrointestinal parásito específico de los gatos. Se da en todo el mundo.

Los huevos y las larvas son muy resistentes en el medio ambiente y pueden permanecer infectivos durante meses y años. Por ello hay que contar con que la mayoría de los parques y lugares donde juegan o pasean las mascotas estarán contaminados con ellos.

Hay que considerar que los seres humanos, en especial los niños pueden infectarse con huevos y larvas de T. cati. En los seres humanos si bien las larvas no completan el desarrollo a adultos, las larvas se comportan en parte de modo similar a como lo hacen en los gatos (ver más adelante) y pueden dañar numerosos órganos (hígado, riñones, pulmones, corazón, ojos, etc.).

Toxocara canis, otra especie del mismo género infecta a los perros (enlace); Toxocara vitulorum a los bovinos (enlace).

La enfermedad causada por las infecciones con este nematodo gastrointestinal se conoce como toxocariasis.


Localización de Toxocara cati

El órgano predilecto de Toxocara caties el intestino delgado, pero las larvas migratorias pueden hallarse en la cavidad intestinal y en numerosos órganos (pulmones, ojos, corazón, hígado, etc.)


Descripción de Toxocara cati

Detalle de la cabeza de un adulto con aletas cervicales. Imagen tomada de Wikipedia CommonsToxocara cati tiene la típica forma de gusano redondo y puede alcanzar de 7 a 11 cm de longitud y 0,3 cm de espesor. Es de un color blanquecino a cremoso. La cabeza de los adultos dispone de unas típicas aletas cervicales. Los huevos son esféricos u ovales, miden unas 65 x 75 micras, contienen una sola célula y la membrana es gruesa y rugosa.


Biología y ciclo vital de Toxocara cati

Toxocara cati tiene un ciclo de vida directo, pero notablemente complejo. Tras la excreción de los huevos en las heces, las larvas se desarrollan en su interior hasta el estadio L-II en 10 a 15 días. Los gatos pero también muy a menudo roedores (ratones, ratas, etc.), lombrices de tierra o escarabajos ingieren las larvas. En estos hospedadores intermediarios las larvas se enquistan y permanecen infectivas, pero no completan el desarrollo a adultos. Cuando un gato los ingiere, las larvas se reactivan en el intestino del gato.

Tras ser ingeridas por el gato, directamente o a través de roedores, lombrices o escarabajos, las larvas L-II eclosionan en el intestino, atraviesan la pared intestinal y emigran hasta los pulmones a través de la vena porta y el hígado. En los pulmones mudan a L-III y de ahí, pasan de ordinario a la tráquea y, por tos o estornudos, son expulsadas al exterior o llegan a la boca de la mascota y son ingeridas. Esta migración dura unos 10 a 15 días. Una vez ingerida, la larva L-III llega hasta el intestino y muda a L-IV y al estado adulto, en total 25 a 30 días tras la infección. Al poco empieza a producir huevos que se expulsarán por las heces.

Este ciclo suele tener lugar en gatos jóvenes de pocos meses de edad. Los gusanos adultos no chupan sangre, sino que se alimentan de los nutrientes del hospedador, con el que compiten.

En gatos adultos, este ciclo se hace cada vez menos fecuente. En su lugar, las larvas L-II inician una migración somática que puede llevarles a numerosos órganos: hígado, pulmones, corazón, cerebro, músculo esquelético, y a la pared del tracto gastrointestinal. En estos órganos acaban encapsulándose, inician una etapa de dormancia y pueden permanecer infectivas durante años.

En esta migración somática las larvas pueden llegar también a las glándulas mamarias de las hembras y a través de la leche infectar a las crías, sobre todo durante las tres primeras semanas de lactancia. Por esta vía, las larvas no harán una migrarán somática dentro del gatito, sino que se instalarán directamente en el intestino donde completan el ciclo y empiezan a poner huevos. La madre puede reinfectarse con estos huevos al lamer a la cría.

En los gatos no se da la infección intrauterina que puede ocurrir en perros con Toxocara canis.

Si no está familiarizado con la biología general de los helmintos y de los nematodos parásitos pulse aquí para consultar los artículos correspondientes en este sitio.


Daño, síntomas y diagnóstico de Toxocara cati

La infección con unos pocos gusanos no produce de ordinario síntomas en los gatos adultos. Pero en caso de infecciones masivas (varios centenares) en el intestino puede darse apatía, inapetencia, pelo desgreñado o erizado, debilidad y susceptibilidad a otras enfermedades, oclusiones intestinales e incluso obstrucción de las vías biliares. Las consecuencias son diarrea o extreñimiento, vómitos, sangre en las heces, anemia, etc. Las larvas migratorios pueden dañar a los órganos más afectados como riñones, hígado, pulmones (tos y neumonía son posibles síntomas), o los ojos.

Todos estos daños pueden darse también en las crías, que a menudo muestran un característico vientre hinchado y en las que estos trastornos afectan negativamente al desarrollo y al crecimiento. Debido a su gran talla, los adultos pueden obturar y perforar el intestino de los gatitos. Si no se tratan a tiempo las infecciones de los gatitos con Toxocara cati pueden ser mortales.

El diagnóstico preciso de Toxocara cati precisa del examen de materia fecal al microscopio para identificar los huevos.

Para los dueños del gato no es posible determinar un diagnóstico preciso sobre qué gusanos específicos afectan a su mascota, y por tanto qué medicamento deben emplear. Es ineludible consultar a un médico veterinario.


Prevención y control de infecciones de Toxocara cati

Es muy conveniente evitar que las mascotas ingieran tierra u otra materia contaminada con huevos, pero muy a menudo esto es muy dufícil de lograr. En criaderos y pensiones de gatos es esencial cuidar la higiene y desinfección regular de las jaulas y locales donde están los animales, eliminar diariamente los excrementos, etc.

A las crías conviene tratarlas de modo preventivo con un antihelmíntico a partir de las 3 semanas, cada 2 a 3 semanas hasta los tres meses. Es muy recomendable tratar al mismo tiempo a las madres.

También es muy recomendable tratar a los gatos adultos, aunque no haya crías, según la recomendación del veterinario en base a la situación epidemiológica local y a las condiciones particulares en las que vive la mascota (apartamento, casa con jardín, entorno rural, etc.). Si es posible y económicamente viable conviene hacer un examen de materia fecal para diagnosticar la presencia o no de éste u otros helmintos parásitos, antes de proceder a tratamientos preventivos o curativos.

Si se han adquirido un nuevo animal es muy recomendable tratarlo inmediatamente, y si posible obtener del propietario anterior el historial médico al respecto.

Todo esto es especialmente recomendable e importante en hogares donde hay niños que juegan con los gatos y podrían fácilmente infectarse con huevos o larvas. Pues los niños están especialmente expuestos a las infecciones con las larvas migratorias (larva migrans): de 1 a 4 años sobre todo por las larvas migratorias viscerales, y de 7 a 8 años por las larvas migratorias oculares que pueden causar ceguera. Para evitarlo hay que educar a los niños a lavarse las manos antes de comer, a evitar el contacto con los excrementos de las mascotas, etc. También es muy recomendable que las mascotas se acostumbren a no defecar donde juegan los niños.

Como antiparasitarios contra Toxocara y otros nematodos se usan sobre todo antihelmínticos de amplio espectro como los benzimidazoles (p.ej. albendazol, febantel, fenbendazol), el levamisol, los endectocidas (p.ej. milbemicina oxima, moxidectina, selamectina) y la emodepsida.

Las tetrahidropirimidinas (pirantel, morantel) y los derivados de la piperazina tienen un espectro menor pero también son eficaces contra los ascáridos.

La mayoría se están disponibles en forma de formulaciones

  • orales sólidas (enlace): tabletas, comprimidos, etc.
  • orales líquidas (enlace): suspensiones, soluciones, etc.
  • inyectables (enlace): sobre todo ivermectina y levamisol
  • pipetas o spot ons (enlace): sobre todo la selamectina y la moxidectina

Algunos de estos compuestos no son eficaces contra las larvas migratorias. Por elllo a menudo se recomienda repetir el tratamiento a las 2 a 4 semanas, pues se supone que en ese tiempo la mayoría de las larvas en dormancia se habrán reactivado y vuelto susceptibles al antihelmíntico.

Por ahora no hay ni vacunas ni repelentes contra estos u otros gusanos parásitos de perros y gatos.

Puede interesarle el artículo en este sitio sobre plantas y remedios vegetales antihelmínticos (enlace).

Consulte a un médico veterinario para obtener informaciones y recomendaciones más precisas adaptadas a las condiciones climáticas y epidemiológicas regionales.

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