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Parascaris equorum es un gusano redondo (nematodo) de la familia de los Ascáridos que infecta caballos y otros equinos (asnos, mulas, zebras, etc.).

Parascaris equorum en el intestino de un potrillo. Imagen de Tetiana Kuzmina tomada de https://download.e-bookshelf.deSe da en todo el mundo y es muy importante para caballos jóvenes (hasta 2 años), sobre todo en ranchos y criaderos equinos.

Estos gusanos no afectan a bovinos, ovinos, caprinos, porcinos, aves, perros o gatos.

Otros Ascáridos próximos son Toxocara vitulorum que infecta bovinos, Toxocara canis, que infecta perros y Toxocara cati que infecta gatos.

La enfermedad causada por Parascaris equorum ise denomina parascaridosis, parascariasis o parascariosis.

Los caballos infestados con Parascaris equorum ¿son contagiosos para seres humanos

  • No, porque estos nematodos que infectan a los caballos y asnos son específicos de esos hospedadores y no infectan a los seres humanos.

Localización de Parascaris equorum

El órgano predilecto de los adultos de Parascaris equorum es el intestino delgado. Las larvas migratorias pueden hallarse en varios órganos, particularmente en pulmones, tráquea, bronquios e hígado.


Descripción de Parascaris equorum

Huevo de Parascaris equorum. Imagen tomada de http://www.proprofs.com

Los adultos de Parascaris equorum son de gran talla. Los machos alcanzan unos 28 cm de largo, y las hembras hasta 50 cm. Son de color blanquecino con aspecto translúcido: parecen espaguetis. Como en otros nematodos, el cuerpo está cubierto de una cutícula flexible pero bastante resistente. Forma dos proyecciones aladas características (alas cervicales) en el extremo anterior. Los gusanos tienen un tubo digestivo con dos aberturas, la boca y el ano. La boca tiene tres labios típicos bastante grandes. También tienen un sistema nervioso pero carecen de órganos excretores y de sistema circulatorio, es decir, no tienen ni corazón ni vasos sanguíneos. Los ovarios de las hembras son grandes y se abren al exterior por una abertura llamada vulva. Los machos tienen una bolsa copulatriz con una sola espícula para fijarse a la hembra durante la cópula.

Los huevos son casi esféricos, de unas 90x100 micras, de color parduzco. Tienen una membrana gruesa y rugosa y contienen de ordinario una sola célula (cigoto). Son muy resistentes a la sequía, altas temperaturas y a la luz solar, y también a muchos desinfectantes químicos. Tienen la propiedad de ser muy pegajosos y se adhieren a cualquier superficie u objeto con el que entran en contacto, incluida la piel y el pelaje de las yeguas madres, así como la vegetación, lo que facilita notablemente la transmisión a otros animales, especialmente a los potros.


Ciclo vital de Parascaris equorum

Parascaris equorum tiene un ciclo vital directo, es decir, no intervienen hospedadores intermediarios. Las hembras adultas ponen huevos en el intestino delgado del hospedador que se eliminan con las heces. Una sola hembra puede producir hasta 150'000 huevos al día, y hasta 60 millones en un año. Una vez fuera del hospedador, dentro de los huevos se desarrollan larvas del estadio L2 que se hacen infectivas unos 20 a 40 días tras su expulsión con las heces, en función sobre todo de la temperatura ambiente. Estos huevos pueden sobrevivir hasta 10 años en el entorno, en regiones de clima moderado o frío son capaces de sobrevivir el invierno al exterior.

Los caballos se infectan al ingerir huevos embrionados con larvas L2. Las larvas emergen de los huevos en el intestino, atraviesan la pared intestinal y comienzan una migración que les lleva por el flujo sanguíneo o linfático hasta los pulmones, pasando por el hígado. Allí atraviesan la pared alveolar, llegan a la tráquea, donde mudan a larvas L3. Después continúan la migración hasta la boca o la apertura esofágica, donde son tragadas. Esta migración extraintestinal dura de 2 a 3 semanas. Una vez tragadas, las larvas L3 llegan al intestino delgado y mudan dos veces hasta completar el desarrollo a adultos. Después copulan y las hembras empiezan a desovar. La vida adulta en el intestino dura unos 12 meses.

El periodo de prepatencia (tiempo entre la infección y la expulsión de los primeros huevos) es de 6 a 12 semanas.

Si no está familiarizado con la biología general de los helmintos y de los nematodos parásitos del ganado pulse aquí para consultar los artículos correspondientes en este sitio.


Daño, síntomas y diagnóstico de Parascaris equorum

Parascaris equorum puede ser muy dañino para caballos jóvenes. Estos animales jóvenes son especialmente susceptibles durante los primeros 6 meses tras el parto pero la enfermedad puede manifestarse en potros de hasta 2 años de edad.

En caballos adultos las infecciones no son dañinas o sólo de modo benigno, sin síntomas clínicos. Pero permanecen infectados y siguen produciendo huevos que infestan su entorno.

La migración a través de los pulmones puede producir tos, fiebre, dificultad respiratoria (disnea), pérdida de apetito y perturbación del desarrollo. Un síntoma típico es el olor a cloroformo del aire exhalado. También pueden darse infecciones secundarias por donde pasan las larvas migratorias. En el intestino infecciones graves pueden producir enteritis caracterizada por diarrea, cólico y pérdida de apetito. También puede darse obstrucción del conducto biliar y del intestino. La perforación del intestino con peritonitis es también posible, a menudo con desarrollo fatal.

El diagnóstico se basa en la identificación de huevos típicos en las heces tras examen coprológico. Pero sólo cuando los gusanos adultos han empezado ya a desovar en el intestino, no si sólo han alcanzado los pulmones, es decir, puede haber falsos negativos.


Prevención y control de infecciones de Parascaris equorum

Prevención y control no químicos

Los potros se infectan sobre todo por ingerir huevos expulsados por otros potros o yeguas el año anterior y que permanecen infectivos en el entorno por ¡hasta 10 años! Se recomiendan vivamente medidas higiénicas al interior de establos y cuadras: eliminar el estiércol y la cama regularmente, sobre todo en ranchos equinos o en cualquier lugar donde se concentran los potros, sobre todo si tienen un historial de infecciones con Parascaris equorum. En estos casos se recomienda también la desinfección de los establos e instalaciones con vapor caliente a presión, aunque no siempre es capaz de eliminar los huevos. La mayoría de los desinfectantes químicos no dan resultado.

Puede considerarse también el pastoreo alterno con ganado bovino u ovino al que no le afecta Parascaris equorum , pero este ganado puede llevar otros parásitos que sí afectan a los caballos (p.ej. Trichostrongylus axei), y la extrema longevidad de los huevos de Parascaris equorum puede mantener la infección de los pastos durante mucho tiempo. También conviene cambiar cada año los potreros destinados a caballos jóvenes, asegurando que no han estado por caballos el año anterior. Estas medidas pueden disminuir la tasa de infección, pero no suelen bastar para eliminarlas.

Para consultar otras medidas preventivas contra nematodos gastrointestinales pulse aquí.

Por ahora no hay vacunas que protejan a los caballos haciéndoles inmunes a Parascaris equorum. 

Por ahora no hay métodos de control biológico de Parascaris equorum mediante sus enemigos naturales.

Pulse aquí si está interesado en plantas medicinales para controlar los parásitos internos del ganado, caballos y mascotas.

Prevención y control químicos

Hay numerosos antihelmínticos de amplio espectro eficaces contra los adultos y las larvas de Parascaris equorum, p.ej. benzimidazoles (febantel, fenbendazol, mebendazol, oxfendazol, etc.) y endectocidas (lactonas macrocíclicas; sobre todo ivermectina y moxidectina). Pero no todos son eficaces contra las larvas migratorias en los tejidos extraintestinales. Lea atentamente la etiqueta del producto para aclararlo. La mayoría de estos antiparasitarios son también eficaces contra otros gusanos parásitos de los caballos que suelen darse junto con Parascaris equorum.

Otros antihelmínticos de espectro estrecho de acción como las tetrahidropirimidinas (pirantel, morantel), o derivados de la piperazina son eficaces contra los adultos de Parascaris equorum, pero no controlan los estadios inmaduros u otras especies de gusanos parásitos que pueden darse al mismo tiempo que Parascaris equorum. Numerosos antiparasitarios comerciales contienen mezclas de dos o más sustancias activas de clases químicas diferentes. Apuntan a controlar al mismo tiempo nematodos y cestodos (tenias), o a aumentar la probabilidad de que al menos una sustancia activa sea eficaz contra los gusanos ya resistentes a la otra, o para retrasar la aparición de resistencia en poblaciones de gusanos aún susceptibles.

En muchos países, la mayoría de los antihelmínticos equinos están disponibles sólo para administración oral (pastas, geles, suspensiones, aditivos, etc.). Muy pocos de los inyectables tan utilizados en ganado están también autorizados para caballos. Muchos propietarios de caballos se quejan de los elevados precios de las formulaciones equinas de ivermectina (pasta, gel) comparadas con los inyectables del mismo compuesto para bovinos y otro ganado, que no suelen estar autorizadas para caballos, y se preguntan el porqué. La razón por la que estos inyectables no suelen estar autorizados para caballos es que poco después de su introducción, hace ya más de 30 años, se vio que los caballos desarrollaban a menudo infecciones graves de clostridios en el lugar de la inyección (debida a la contaminación de las agujas, no a la ivermectina) y otros efectos secundarios que no se daban en bovinos u ovinos. Además, el comportamiento farmacocinético de la ivermectina en caballos es diferente que en rumiantes. Es por ello por lo que se desarrollaron las formulaciones orales (pastas, geles) que no muestran esos efectos secundarios, pero que son mucho más costosas, a menudo por razones comerciales.

La mayoría de los antihelmínticos con benzimidazoles (febantel, fenbendazol, mebendazol, oxfendazol, etc.), tetrahidropirimidinas (pirantel, morantel) y otros antihelmínticos clásicos matan los gusanos tras la administración y se metabolizan o excretan en cuestión de horas o pocos días. Esto significa que tienen sólo un corto efecto residual. Como consecuencia desparasitan los animales tratados, pero no los protegen contra nuevas infecciones. Para asegurar que los animales estén libres de gusanos hay que desparasitarlos periódicamente, en función de las condiciones epidemiológicas y climáticas locales. Los endectocidas (lactonas macrocíclicas; sobre todo ivermectina y moxidectina) son una excepción porque se almacenan temporalmente en la grasa corporal del hospedador de la que se liberan progresivamente. Por ello aseguran varias semanas de protección contra las reinfestaciones, en función de la dosis, la formulación y el parásito concreto. Por regla general, la moxidectina logra periodos de protección (medida como la supresión de expulsión de huevos) más largos (hasta ~12 semanas) que la mayoría de las formulaciones de ivermectina (hasta ~8 semanas).

Consulte a un médico veterinario para obtener informaciones y recomendaciones más precisas adaptadas a las condiciones climáticas y epidemiológicas regionales.


Resistencia de Parascaris equorum a los antiparasitarios

La resistencia de Parascaris equorum a los antihelmínticos está aumentando. Se han reportado casos de resistencia a los endectocidas (lactonas macrocíclicas; sobre todo ivermectina y moxidectina) p.ej. en los EE.UU., en Gran Bretaña y en Australia. También hay casos de tolerancia (es decir, eficacia reducida) a los benzimidazoles en los EE.UU, y de resistencia al pirantel (en Australia, Brasil, EE.UU., Japón). También hay reportes de resistencia múltiple a los endectocidas y al pirantel en los EE.UU. 

Todo esto sugiere que la resistencia está bien implantada en muchos lugares. Y lo más probable es que vaya aumentando y extendiéndose. Es pues muy recomendable proceder a la rotación de productos para evitarlo o retrasarlo.

En cualquier caso, si un antihelmíntico no procura la eficacia esperada contra Parascaris equorum, el riesgo es real de que se deba a un problema de resistencia y no a uso incorrecto, que suele ser la causa más frecuente del fracaso de productos.

Aprenda más sobre qué es la resistencia y cómo manejarla.

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