Los melófagos (Melophagus ovinus), también conocidos localmente como "garrapatas de ovinos", son pequeños insectos chupadores de sangre que alcanzan de 3 a 6 mm de largo. Pero no son para nada "garrapatas" sino insectos. A a pesar de que no poseen alas pertenece al grupo de los dípteros, como las moscas.

Atacan a ovinos y caprinos en regiones de clima templado y no soportan los climas tropicales. No atacan a perros ni a gatos.


Biología y ciclo vital de los melófagos

Melophagus ovinus, adulto. Imagen de Alan R Walker en Wikipedia CommonsLas hembras adultas son larvíparas, es decir, no ponen huevos sino que paren las larvas ya desarrolladas. Las larvas se desarrollan individualmente en el útero hasta alcanzar la madurez (estadio III), de ordinario una semana tras la fertilización del huevo. Cada hembra produce cerca de una larva por semana y un total de 15 a 20 larvas durante su vida, que puede durar entre 10 y 20 semanas. Una vez depositadas, las larvas se transforman en pupas en pocas horas y quedan firmemente pegadas a la lana. Los adultos emergen unas 3 semanas más tarde. Están dotados de fuertes patas provistas de garfios terminales. Los adultos permanecen toda su vida sobre un hospedador. Alejados de él no sobreviven más de unos 20 días.

El máximo estacional de la infestación se alcanza al término del invierno e inicio de la primavera. Las condiciones del ganado estabulado durante la estación fría –lana larga, alta humedad, hacinamiento, etc.– favorecen el desarrollo y la diseminación de los melófagos. Estos se transmiten por contacto de un animal a otro, especialmente de las madres a los corderos, poco después del parto en primavera. En esta época del año los melófagos tienden a estar en la capa más exterior de la lana, y como el ganado suele ser esquilado en esta temporada, los melófagos emigran a los corderos de lana más larga.

Si no está familiarizado con la biología general de los insectos pulse aquí para consultar el artículo correspondiente en este sitio.


Daño e importancia económica de los melófagos

El daño causado al ganado puede ser considerable. Las víctimas sufren de gran irritación por las picaduras, se rascan y muerden lo que daña la lana y puede causar heridas que a veces se infectan con bacterias-. Puede darse anemia si la infestación es muy fuerte. Esto resulta en pérdida de condición, merma del engorde e incluso en la muerte de corderos fuertemente infestados. La cantidad y la calidad de la lana también se ven afectadas, y los cueros pueden perder gran parte de su valor.


Prevención y control de los melófagos

Al igual que para el control de los piojos, donde se llevan a cabo periódicamente tratamientos preventivos contra otros parásitos (sarna, garrapatas, etc.) utilizando organofosforados , piretroides o endectocidas, estos tratamientos ayudan asimismo a prevenir las infestaciones de melófagos y no suelen ser necesarios tratamientos específicos contra los mismos.

Allí donde los melófagos constituyen un problema en sí, pueden controlarse con la mayoría de los productos eficaces contra la sarna o los piojos, sea de modo preventivo, sea para cortar un brote repentino. Se trata casi siempre de productos para baños de aspersión o inmersión, o pour-ons con organofosforados o piretroides.

Los endectocidas (p.ej. ivermectina, moxidectina) aplicados como inyectables también son eficaces contra los melófagos.

En algunos ensayos con inhibidores del desarrollo se pudo demostrar una eficacia de estos compuestos contra los melófagos.

Al igual que lo que ocurre con los piojos, la esquila reduce considerablemente las poblaciones de melófagos. Dado que la transmisión se da sobre todo entre madres y corderos tras el parto, esquilar a las madres poco antes del parto contribuye a reducir las infestaciones de los corderos así como el subsiguiente desarrollo de grandes poblaciones de melófagos en un rebaño.

Consulte también el artículo en este sitio sobre antisánicos - piojicidas (enlace).

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Resistencia de los melófagos a los parasiticidas

No hay reportes de resistencia de poblaciones de melófagos a los insecticidas.

Esto  significa, que si un producto para el control de melófagos fracasa, no se deberá a un problema de resistencia sino a uso incorrecto o a que el producto empleado no es adecuado para el control de estos parásitos. El uso incorrecto es la causa más frecuente del fracaso de productos antiparasitarios

Para consultar los artículos sobre resistencia de parásitos a los parasiticidas pulse aquí.

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