Los cebos se emplean sobre todo contra las moscas domésticas

Los cebos a base de insecticidas mosquicidas orales se usan mucho para el control de moscas domésticas y otras moscas no picadoras. Contienen muchos tipos de insecticidas, sobre todo organofosforados, carbamatos y piretroides y últimamente nuevas sustancias activas como el dinotefuran, el fipronil , el imidacloprid, la metaflumizona, el spinosad y el tiametoxam.

Hay muchos tipos de cebos (polvos, granulados, líquidos, etc.), unos en forma de concentrados a diluir, otros listos para el uso, otros para esparcir, etc. Algunos se pueden mezclar con productos que atraen a las moscas (p.ej. cerveza, melaza, azúcar, etc.).

Los cebos aplicados a brocha como pintura («paint-on») son un caso particular. De ordinario están disponibles como concentrados insecticidas polvos o líquidos. Una vez diluido el producto, y mezclado tal vez con azúcar (u otra sustancia atrayente), se aplica con brocha sobre las superficies preferidas por las moscas para posarse.

No pocos cebos suelen traer incorporada una feromona, casi siempre el tricoseno, una hormona de atracción sexual propia de los insectos que aumenta el poder de atracción de los cebos.

Para la higiene doméstica hay también innumerables cebos mosquicidas disponibles, más o menos cómodos de manejar, con sustancias activas similares a los cebos para la ganadería, pero de ordinario en porciones o tamaños menores y adaptados al uso al interior de edificios (hogares, colegios, comercios, restaurantes, etc.).


Marcas comerciales de cebos mosquicidas

Para consultar las fichas técnicas de algunas marcas comerciales de cebos mosquicidas pulse aquí.


Ventajas e inconvenientes de los cebos mosquicidas

Todos los cebos tienen la ventaja de que no contaminan al ganado y por lo tanto no dejan residuos en carne, leche o lana. Son especialmente útiles en explotaciones lecheras, donde se intenta evitar al máximo el contacto del ganado con insecticidas.

El mayor inconveniente de todos los cebos es que no controlan las moscas picadoras (p.ej. las moscas del establo) ni otros insectos (califóridos, cucarachas, etc.) que frecuentemente son también un problema en los establos y granjas de todo tipo. De hecho, no hay cebos para el control de otros parásitos externos del ganado o de las mascotas como garrapatas, pulgas, piojos, ácaros, etc.


Además de los cebos comerciales, y de modo similar a las trampas (enlace), hay no pocas recetas "caseras" de indudable interés local: no hay ninguna razón para no utilizarlas si se ha comprobado que dan resultado. Si no llevan insecticidas, contribuyen a no crear presión de selección y con ello pueden retrasar la aparición de resistencia.

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No hay cebos para el control de parásitos que chupan sangre (garrapatas, piojos, melófagos, moscas picadoras, tábanos, mosquitos, pulgas, simúlidos, jejenes, etc.) ni para los que pasan toda la vida sobre el ganado (p.ej. los ácaros de la sarna).

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