Por uso estratégico se entiende administrar los antiparasitarios cuando (en qué momento de la temporada) y donde (a qué animales) son más eficaces, atendiendo al efecto sobre la población global de los parásitos, no a la situación de unos pocos animales concretos en un momento dado en una propiedad. El uso estratégico permite obtener una eficacia mayor con la misma cantidad de producto, o alcanzar la eficacia deseada usando menos producto.

Al uso estratégico se oponen p.ej. el uso indiscriminado (p.ej. tratar a todos los animales del mismo modo y en el mismo momento), el uso "apagafuegos" (tratar sólo cuando el daño es ya manifiesto), el uso oportunista (tratar a los animales cuando resulta más cómodo), etc.


Ejemplos de uso estratégico de antihelmínticos

Tratar preventivamente (una o varias veces, según el producto) el ganado comprado fuera antes de que entre en la propiedad evitará la introducción de nuevos helmintos en la misma. Si la propiedad ya tenía helmintos se puede evitar la introducción de otras especies o de cepas resistentes.

Otro caso particular de uso estratégico es tratar preventivamente a los terneros en su primera temporada de pastoreo, pues en ese momento son especialmente susceptibles a las infecciones con helmintos ya que aún no han desarrollado su propia inmunidad.

Un ejemplo de uso estratégico es proteger al ganado joven ante su primera temporada de pastoreo. Imagen tomada de www.lim-zucht-burren.ch.

Otro ejemplo de empleo estratégico consiste en usar animales tratados como “aspiradores de gusanos”, es decir, ocupar un potrero con un grupo de animales adultos previamente tratados con un producto de largo poder residual (p.ej. un bolo de liberación lenta) con vistas a «limpiar» el potrero de gusanos. Esos animales ingerirán larvas infectivas que sucumbirán dentro del hospedador y no volverán a reinfestar el potrero. Si esto se hace durante un periodo de tiempo suficiente, la población de gusanos en el potrero se verá decimada y entonces puede introducirse en el mismo ganado joven susceptible sin necesidad de protegerlo con un antihelmíntico.

Otra situación particular apunta a proteger un ganado susceptible (es decir, sin inmunidad adquirida) al trasladarlo de un entorno no infectado a otro infectado. Esto puede provocar brotes repentinos pocas semanas tras la exposición del ganado a los gusanos en el nuevo entorno. Estos brotes repentinos pueden ser dramáticos y causar numerosas muertes. En este caso es muy recomendable el uso de antihelmínticos preventivos –especialmente para el ganado joven– antes de introducir los animales en los pastos infectados.

El control estratégico apunta también a reducir el uso de antihelmínticos, algo deseable por varias razones: para reducir costos (producto y trabajo), para evitar estresar innecesariamente al ganado con los tratamientos, y también porque el uso excesivo de productos puede acelerar la aparición y establecimiento de resistencia de los gusanos a los antihelmínticos.


Manejo integrado de parásitos

Los mejores resultados se obtienen cuando el uso estratégico de antihelmínticos y las prácticas de manejo que previenen o reducen la infección del ganado se coordinan entre sí para que se refuercen mutuamente. Es lo que habitualmente se denomina manejo integrado de parásitos (MIP, en inglés IPM), en este caso helmintos.

El control estratégico y los programas MIP deben diseñarse a la medida de las características de cada propiedad: especie de ganado (ovino, bovino, mixto, etc.), tipo (lechero, cría, doble propósito, ceba, etc.), extensión, disponibilidad de pastos, condiciones ecológicas y climáticas, especies de gusanos predominantes, etc. Por esta razón no pueden darse indicaciones más concretas aquí. Para un asesoramiento concreto consulte a un médico veterinario o a un técnico zoosanitario.

Consulte también el artículo en este sitio sobre MIP (enlace).

Lea también los artículos en este sitio sobre las prácticas de manejo para prevenir las infecciones del ganado con helmintos (enlace).

Otros artículos interesantes