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¿A qué se denomina de ordinario «productos originales»?

Los antiparasitarios «originales» son los que ha descubierto y desarrollado un laboratorio u otra institución concreta y para los que ha obtenido una patente en una serie de países. Esta patente le garantizan la exclusividad en la fabricación y comercialización de dicho producto en dichos países durante un mínimo de años.

Una vez caducada la patente en un país, cualquier otro laboratorio puede fabricar o comercializar dichos productos que a partir de ese momento se denominan «genéricos». El laboratorio que tenía la patente, aunque ya caducó, puede seguir calificando su producto de «original», pero ya no tiene la exclusividad ni de la fabricación ni de la comercialización.

Las patentes se solicitan y obtienen sobre todo para sustancias activas concretas, p.ej. ivermectina, doramectina, fipronil, cipermetrina, etc. También puede obtenerse para procesos de fabricación, para formulaciones o mezclas determinadas, etc., pero estas patentes para mezclas o procesos de fabricación son relativamente fáciles de eludir y difíciles de defender. La exclusividad otorgada por una patente suele durar 20 años tras su concesión. Ahora bien, desde la concesión de la patente hasta la introducción de un producto comercial en el mercado pasan al menos de 5 a 6 años, y no pocas veces más, con lo que, como mucho, a un laboratorio le quedan 15 y, de ordinario, menos años para “explotar” dicha patente.

Es evidente que dicho laboratorio intentará obtener el máximo de beneficios de dicho producto antes de que le surja la competencia de los genéricos. Se discute mucho sobre si la legislación actual sobre patentes es éticamente aceptable ya que, por el elevado precio de los productos que protege, implica que dichos productos no estarán al alcance de los más necesitados. Es cierto que una empresa puede abusar de dicha protección. Pero también es cierto, que sin esa protección, no podría recuperar las enormes inversiones que exigen hoy en día el descubrimiento y el desarrollo de un producto realmente nuevo. Es una opinión extendida que sin esa protección y la posibilidad de recuperar la inversión con ganancia se frenaría enormemente el progreso tecnológico en este campo y en todos los demás.


¿Nuevos productos antiparasitarios originales en el futuro?

Por otro lado, creo no equivocarme al afirmar que, de momento, sólo hay en todo el mundo un producto parasiticida original para uso en el ganado protegido aún por una patente. Se trata del monepantel (enlace) un nuevo antihelmíntico nematicida recientemente introducido por Novartis para el control de gusanos gastrointestinales.

Salvo esta excepción, las últimas sustancias activas descubiertas (p.ej. doramectina, eprinomectina, fipronil) fueron introducidas en los años noventa del siglo pasado, pero sus patentes datan de los años ochenta. Si bien no de todas ellas hay aún productos genéricos en el mercado, hay otros genéricos similares. Es el caso p.ej. de los endectocidas: la ivermectina, genérica u original, es francamente comparable a la doramectina y a la moxidectina en cuanto a eficacia y espectro se refiere y, de hecho, su aparición y mayor disponibilidad ha hecho descender los precios de todos los endectocidas, incluidas la doramectina y la moxidectina. Puede decirse, simplificando, que apenas vale la pena fabricar doramectina o moxidectina genéricas -aunque las hay-, pues basta con la ivermectina.

El hecho de que no haya habido innovaciones mayores en los últimos años se debe precisamente al costo cada vez mayor del descubrimiento, desarrollo y fabricación de nuevos productos, y a que cada vez resulta más difícil descubrir nuevas sustancias activas. De hecho sí que se han descubierto nuevas sustancias activas parasiticidas, p.ej. el piriprol (o pyriprole) de Novartis, y la metaflumizona (o metaflumizone, enlace ) de BASF-Fort Dodge, introducidos en la década del 2000-2010. Pero hasta la fecha, esas empresas sólo han desarrollado productos para mascotas, apenas para el ganado, probablemente porque el desarrollo para mascotas es más rápido y menos costoso, y porque el mercado de las mascotas es notablemente mayor y más lucrativo que el mercado del ganado.

Es mi opinión personal que, por estos motivos, en los próximos decenios las grandes innovaciones en el mercado de parasiticidas sintéticos o semi-sintéticos serán escasas. De hecho, para casi todos los parásitos hay soluciones químicas aceptables y el único desafío viene del lado del desarrollo creciente de resistencia en algunos parásitos. Si ésta se extiende y amplía hasta el punto de que ninguna de las sustancias activas actuales los controle, eso será un acicate para desarrollar nuevos productos que no tengan resistencia cruzada, pues el que los descubra tendrá un mercado considerable a explotar.

Por donde sí deben llegar innovaciones reales más frecuentes es por el lado del control biológico (hongos, bacterias u otros organismos entomopatógenos o nematógafos, etc.) o del uso de vacunas y plantas medicinales ectoparasiticidas o plantas antihelmínticas, aunque de modo lento y específico, no de modo rápido y global para controlar un gran número de parásitos al mismo tiempo.

Ver también el artículo sobre antiparasitarios genéricos en este sitio (enlace).

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